Canónico

El derecho de la Iglesia, válido para todo el mundo, tiene sus propias reglas y conceptos, los cuales son muy distintos a los de la justicia civil ordinaria. Por eso, para resolver cualquier duda sobre su situación conyugal, la figura de un especialista en derecho canónico —lo que algunos llaman de modo coloquial abogado canónico— resulta fundamental.

Este profesional no solo comprende a fondo las normas eclesiásticas, también sabe cómo aplicar el ordenamiento eclesial a su historia personal. Un buen abogado derecho canónico le escuchará con empatía y traducirá sus vivencias en argumentos legales sólidos. Siga leyendo esta sección para comprender cómo funciona esta rama jurídica y de qué modo puede beneficiarle.

Si necesita saber cómo pedir la nulidad matrimonial, nuestro proceso estructurado le guía con total claridad y discreción:

  • Punto de partida. Contáctenos, le proporcionaremos un documento con las causas de nulidad, le mandaremos un cuestionario para cumplimentar y le animaremos a consultar nuestros distintos apartados de preguntas y respuestas, donde podrá solucionar muchas de sus dudas.
  • Estudio inicial. Tras analizar sus respuestas a nuestro cuestionario, realizamos un estudio preliminar de su historia matrimonial de forma telemática: vía e-mail o videoconferencia).
  • Dictamen de viabilidad. Aplicamos nuestro criterio como abogado en derecho canónico para valorar si existen fundamentos jurídicos sólidos. Si el caso es viable, se prepara la presentación de la demanda, bien directamente o mediante juristas expertos en cada país.
  • Tramitación y sentencia. Seguimos la tramitación del proceso ante el tribunal y finalmente, la sentencia.

Sin duda. Insistimos: la nulidad matrimonial no es un divorcio ni se tramita con el derecho civil de cada país. Del mismo modo que cada matrimonio tiene una historia distinta, cada posible causa de nulidad requiere un análisis jurídico canónico específico de la Iglesia Católica.

Además, la mentalidad del abogado es distinta de otros procesos civiles, por lo que es conveniente que actúe con cierto espíritu y vida católica real. De hecho, el Código de Derecho Canónico exige que el profesional sea doctor o experto en esta materia.

Antes de iniciar un procedimiento de nulidad matrimonial con abogado canónico, resulta aconsejable realizar un estudio detallado de los antecedentes personales, familiares y matrimoniales. Es determinante para establecer si existen fundamentos suficientes para plantear una demanda de nulidad matrimonial.

El matrimonio canónico ha de reunir diferentes requisitos para ser válido; su ausencia dará lugar a la nulidad. Además, el matrimonio también es Sacramento y, como tal, tiene unas propiedades esenciales que se aceptan y se deben poder cumplir. Si no es así, ese matrimonio será nulo.

En definitiva, asesoramos y preparamos la demanda de nulidad matrimonial, procurando no dañar a ninguna de las partes. En la práctica, lo importante no son las culpabilidades de los contrayentes, sino la declaración de matrimonio nulo o válido y adecuarse a esa realidad.

No. Un proceso en curso debe concluir con una sentencia firme antes de que las partes queden libres. Para saber si se puede casar dos veces por la iglesia, la norma es clara: se presume que el primer matrimonio es válido hasta que se demuestre lo contrario.

Por lo tanto, no es posible anular el matrimonio anterior de forma provisional ni bendecir una unión civil mientras exista la duda de un vínculo sacramental previo vigente.

Hasta que la certeza sobre la nulidad del vínculo matrimonial sea absoluta, cualquier nuevo matrimonio en la Iglesia lleva a confusión y error con respecto a la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.

Este cauce rápido está diseñado para casos de nulidad matrimonial donde las pruebas son evidentes y ambos cónyuges están de mutuo acuerdo:

  1. Inicio. Se presenta la demanda ante el tribunal eclesiástico de la diócesis, solicitando expresamente este proceso abreviado.
  2. Instrucción. El obispo, asistido por un instructor y un asesor, reúne a las partes y recaba las pruebas necesarias en una única fase.
  3. Sentencia. Si el obispo alcanza la certeza moral de la nulidad, dicta una sentencia afirmativa. Si hay dudas, la causa se remite al proceso ordinario.

Para acreditar las causas de nulidad de matrimonio, las pruebas testificales y la reconstrucción de los hechos antes y durante la celebración del matrimonio es fundamental.

Las pruebas más habituales son:

  • Declaraciones de los cónyuges.
  • Testimonios de familiares, amigos y conocidos.
  • Informes médicos, psicológicos o psiquiátricos.
  • Correspondencia, mensajes y correos electrónicos de la época del noviazgo.

Sí, resulta indispensable en la mayoría de los procesos de nulidad matrimonial canónica, ya que en derecho canónico las declaraciones de las partes por sí solas no constituyen prueba plena. Los testigos (familiares o amigos) corroboran el historial de la pareja y las circunstancias durante el noviazgo.

Un asesor o abogado canónico ayudan a seleccionar los testigos idóneos, generalmente entre 3 y 4 personas, aunque no hay un número límite estricto. ¿Quiénes pueden ser? Cualquier persona mayor de edad que conozca a los cónyuges —especialmente desde la época del noviazgo— y aporte datos sobre su comportamiento, madurez o posibles causas de nulidad.

Estos testimonios ayudan al juez a verificar el estado de los cónyuges antes del matrimonio —por ejemplo, inmadurez psicológica grave— o vicios en el consentimiento. Constituyen una prueba de gran peso en la resolución.

Aunque los testigos son la prueba principal, existen otras evidencias útiles, como documentos —cartas, correos, e-mails— o dictámenes de peritos —psicólogos o psiquiatras—, especialmente importantes en los casos de incapacidad para asumir las obligaciones matrimoniales.

A pesar de la edad en la que los novios contraen matrimonio, un problema importante que arrastran muchas personas es la inmadurez personal y afectiva, por la cual se casan personas que no se conocen en absoluto.

Demasiados contrayentes se acercan hoy al matrimonio sin saber realmente qué significa el sacramento, desconociendo qué es un sacramento o ignorando la propia fe católica. Otras, cuando dan su consentimiento lo hacen, en realidad, excluyendo la indisolubilidad del vínculo o la apertura a la vida.

La incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio, establecida en el canon 1095,3 del Código de Derecho Canónico, es una causa de nulidad matrimonial. Significa que, aunque una persona haya dado su consentimiento y comprenda qué es el matrimonio, padece una anomalía o un trastorno psíquico grave que le impide asumir y cumplir los deberes y compromisos fundamentales de la vida conyugal. Es decir, la fidelidad, la indisolubilidad, el cuidado mutuo y la apertura a los hijos.

Pregúntale a nuestro Chatbot

Si lo prefieres, antes de hablar con Ramón Pérez Lucena solicita respuestas personalizadas a nuestra asesoría automática sobre nulidades matrimoniales.

Conozca la viabilidad de su caso… sin compromiso

No le dé más vueltas: el primer paso hacia la tranquilidad y las certezas solo lleva unos minutos.

¡Consulte a auténticos doctores en Derecho Canónico!